Soldado crea aplicación para no ir a la guerra

El soldado norteamericano Curtis B. Morris ha creado una aplicación que hasta el momento lo ha librado de participar en alguna guerra.

“Por pertenecer a la armada a mi unidad militar siempre la han estado moviendo de aquí para allá para combatir en guerras que no son de nosotros. Ya estoy harto de todo eso y quiero proteger a mis sacrificados compañeros”, – dijo Morris a los más de 100 periodistas reunidos a la salida de la base militar donde sirve desde hace unos 17 años.

“Algunos de mis colegas todavía tienen arena en los oídos de cuando anduvieron haciendo nada en Afganistán e Irak”, continuó el soldado Morris.

Preguntado sobre cómo es que funciona esa aplicación Morris respondió: “Es muy simple. Cuando la app detecta que desde la Casa Blanca están preparando alguna guerra, una señal de baja frecuencia es enviada al cerebro del soldado que previamente se descargó la aplicación a través de unos discretos cables y contactos ubicados en la parte exterior de su cabeza.

Su estado de salud se deteriora en minutos y comienza a sentirse enfermo, muy enfermo. Todos sus signos vitales se alteran y cuando es llevado al hospital los médicos rápidamente certifican incapacidad para participar en cualquier acción militar”.

“Es así de sencillo. La di a conocer ahora, pero en realidad la cree cuando vi que la cosa se estaba poniendo fea por el Medio Oriente”, concluyó Morris.

La app del soldado Morris fue descargada 32 millones de veces el mes pasado y él se ha convertido en el primer militar en la historia de Estados Unidos en ser declarado héroe nacional por sus compañeros sin haber disparado jamás su arma contra otra persona.

También se sabe que la aplicación ha sido descargada por esposos y esposas cuyas parejas son muy peleonas, y por empleados con jefes difíciles de tratar.

“Siempre que la app detecta que mi marido se emborracha y va a comenzar a pelear conmigo caigo enferma y me libro de discutir con él”, dijo a este reportero Ann M. Johnson, mesera de un bar en Colorado. “Me lleva los alimentos a la cama y hasta me canta canciones de cuna. ¡Una verdadera maravilla!”, concluyó la Sra. Johnson guiñando un ojo.