Raúl Castro cumple su promesa de dar un vaso de leche a cada cubano

La Habana | El presidente cubano Raúl Castro, quien en muy poco tiempo dejará el poder, no ha querido abandonar su cargo sin antes cumplir con una promesa que hizo pública el 26 de Julio del año 2007.

En aquél entonces el general jefe de estado dijo:

“Hay que borrarse de la mente eso de los siete años, llevamos cincuenta años diciendo que hasta los siete años; hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche, y hay tierra para producirla aquí”

Como se sabe, en Cuba a los niños le retiran la asignación de leche a los 7 años de edad, lo cual es motivo de mucho malestar entre la población de la isla.

Once años después acaba de hacer entrada en la bahía de La Habana un enorme barco chino cargado con más de 11 millones de vasos plásticos de gran durabilidad y capaces de resistir muy altas temperaturas, por lo que son ideales para el consumo de leche caliente durante el desayuno.

Todos los ministros del gobierno y una representación del cuerpo diplomático presentes en la terminal marítima estallaron en una cerrada ovación cuando sonó la sirena del buque anunciando su entrada.

También había mucho publico curioso por saber qué hacían a esa hora del día y bajo un sol abrazador los principales líderes del gobierno, quienes normalmente no salen de sus oficinas refrigeradas salvo en casos de extrema necesidad.

“Estamos realmente muy emocionados”, dijo a la prensa el señor Gustavo Luis Rodríguez Rollero, ministro de agricultura. “De siempre supimos que nuestro presidente era un hombre de palabra y que cumpliría con su promesa al precio que fuera necesario. Hoy somos testigos de ello”, aseguró el alto cargo cubano con los ojos bañados en lágrimas.

Preguntado acerca de la leche para el consumo de la población el ministro respondió: “ya los vasos están aquí y eso era lo más importante, luego veremos dónde conseguimos las vacas y la hierba para alimentarlas. Queremos cerrar este capítulo de una buena vez y traer felicidad al aguerrido pueblo cubano”, concluyó.

Al momento de editar esta nota supimos que había comenzado la distribución de los vasos chinos para leche en todos los barrios del país, mismos que la población cubana estaba recibiendo con desgano y comentarios ácidos. “Cuando aparezca la leche ya estaré muerto”, dijo evidentemente deprimido Pedro Pablo Zócalo, un obrero de la construcción de 21 años de edad que vive en la ciudad Cienfuegos, al centro sur de la isla.