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Por qué el dolor nos ayudará a sobrevivir al coronavirus

En este momento el mundo está tratando de darle sentido a una tragedia que no tiene sentido: una partícula microscópica ha viajado a través de las fronteras y los océanos para sacar a millones del trabajo y la escuela y matar a decenas de miles.

Cuando un ser querido muere la gente sabe llorar. Pero es igual de importante lamentar la pérdida de la normalidad, según la Dra. Patrice A. Harris, psiquiatra y presidente de la Asociación Médica Estadounidense.

“La ansiedad es algo de lo que se habla mucho, pero no creo que se diga mucho del dolor”, dijo.

“Hay mucha interrupción en la rutina”, agregó Harris. “He oído hablar de padres que sus adolescentes están sufriendo por la imposibilidad de ir al baile de graduación. Esos adolescentes están afligidos por la graduación de la escuela secundaria. Y sabemos que los estudiantes universitarios están de duelo”.

La rutina a menudo le da a las personas un sentido de identidad y propósito. Y sin eso, pueden estar experimentando un profundo dolor al tratar de redefinirse a sí mismos sin trabajo, o sentirse más lejos de sus escuelas, comunidades religiosas y relaciones.

Para superar ese dolor Harris enfatizó la importancia de la conexión. Ella prefiere el término “distanciamiento físico” al término “distanciamiento social” más utilizado, porque las conexiones sociales son más importantes ahora que nunca.

Y luego, por supuesto, está el proceso de duelo más familiar, que también se ha vuelto aún más difícil debido a la pandemia. En muchos lugares los funerales han sido prohibidos por temor a propagar el virus.

“Podemos desarrollar nuevos rituales y nuevas rutinas. Los miembros de la familia pueden reunirse y decidir: ‘Ok, no podremos celebrar un funeral, un servicio o un memorial. Pero esto es lo que podemos hacer. Y afortunadamente podemos estar conectados a través de la tecnología” , dijo Harris.

Con tantos factores incontrolables e incognoscibles en la situación actual, las personas necesitan darse tiempo y espacio para experimentar el dolor.

“Todos tenemos que reconocer cómo nos afligimos, respetar cómo nos afligimos. Darnos permiso para llorar de una manera que nos lleve a la siguiente fase, que es recordar, apreciar lo que teníamos y luego decidir qué podemos hacer para avanzar en la siguiente fase”.