Cómo arruiné mi vida con un sitio web

Si tienes una conexión a Internet, un ordenador y un par de dedos de frente es probable que te haya pasado por la cabeza crear un sitio web para ganar mucho, ¡mucho dinero! Y tanto que hasta podrías abandonar tu trabajo y a ese jefe que tanto odias.

Cuando la fiebre por obtener mi libertad financiera se me subió a la cabeza lo primero que hice fue leer toneladas de artículos de gente que había logrado lo que yo quería. Y por supuesto, quise aprender cómo lo lograron.

Fue en ese momento que Satanás se hizo cargo de mi vida.

Compré cursos de todo tipo, un buen nombre de dominio, el mejor hosting, participé en vídeo conferencias a precio de locos, compré costosas herramientas para espiar a mi competencia, escribí montones de artículos bien estructurados con las palabras clave correctas, adquirí una plantilla bien chula, en fin, que no escatimé en gastos para mi naciente empresa.

Seis meses después ese maldito barril sin fondo en que se había convertido mi website se había tragado una buena parte de mis magros ahorros.

Ganancias obtenidas por mi sitio en todo ese tiempo: $0.01.

Maldije a los creadores de los cursos que había comprado y… compré otros con la esperanza de ver la luz.

Nada.

Un año después mi sitio web está más solo que una pelota de fútbol en el aire, mi mujer se fue con otro y la compañía para la que trabajaba quebró estrepitosamente.

Ganancias obtenidas por mi sitio luego de un año: $1.27.

Gracias al Creador he comenzado a darme cuenta que el problema está en que hay millones de otros soñadores como yo haciendo las mismas cosas que yo hice y como las hice. Es decir, como aprendimos de quienes nos enseñaron después de pasar por caja. Por sus cajas, claro.

Pero ya es tarde, estoy arruinado.