Comienza la migración de terrícolas a Marte

“Nos vamos a Marte porque aquí ya no se puede estar”, dijo a los medios el señor Gaspar Hudson, portavoz del primer grupo de terrícolas en viajar a ese planeta al pie de la escalerilla de la nave espacial que los conducirá en un recorrido de alrededor de 225 millones de kilómetros.

La expedición está conformada en su mayoría por un  grupo de reclusos de varios países condenados a largas penas que optaron por obtener su libertad a cambio de abandonar la Tierra de manera definitiva.

También forman parte de la expedición interplanetaria maridos que no soportan a sus suegras, empresarios cuyos negocios quebraron, y jóvenes okupas sin empleo.

El número total de expedicionarios es de 150 personas de 37 naciones.

“Aquí ya no tengo ninguna posibilidad de rehacer mi vida”,  – declaró Dimitri Stepanoulos, condenado a prisión perpetua por liderar una banda de la mafia chipriota dedicada al contrabando de carne de búfalo.

“Cuando cumpla mi condena, ¿quién rayos me va a dar trabajo con estos antecedentes? ¡Me largo a Marte a ver que hay por allá!” – gritó emocionado y con los ojos bañados en lágrimas.

“Este viaje será posible gracias a la colaboración entre los gobiernos de los países más desarrollados del mundo”, explicó el comandante de la expedición teniente coronel Yuri Ivanovich Kazelnikov.

“Hemos escogido puntualmente a los tripulantes y esperamos que no haya problemas. Si lo hubiera, los culpables serán echados fuera del vehículo espacial y abandonados a su suerte”, concluyó el comandante.

Algunos grupos de derechos humanos están protestando por lo que consideran un trato cruel y despiadado para con los ex convictos. Entre tanto, la izquierda internacional rasga sus vestiduras ante lo que ellos consideran un intento más de la derecha por colonizar territorios foráneos.

“No les basta con lo que han hecho de nuestro planeta”, dijo indignado y con el puño en alto Pablo Iglesias, líder de la coalición política española Unidos Podemos. “¿Cómo no ver a la casta detrás de este perverso plan de conquista?, aseveró mientras se retocaba la cola de su peinado.

Al cierre de esta edición la nave se encontraba a unos 3 millones de kilómetros de la Tierra en un viaje de ida sin regreso y todo intento de establecer comunicación había resultado infructuoso.