Arabia Saudita está en un juego peligroso

Después de meses de silencio relativo con respecto a Arabia Saudita, este fue un fin de semana ruidoso. Por segunda vez desde que fue nombrado heredero al trono en junio pasado,  el Príncipe Mohammed bin Salman anunció una importante remodelación del gabinete, centrándose esta vez en los ministerios relacionados con la cultura, la vida islámica y el desarrollo social.

Sólo un día antes, el diario francés Le Monde informó que el príncipe heredero de la corona había enviado una carta al presidente francés Emmanuel Macron amenazando con atacar a Qatar si Doha adquiría sistemas de defensa aérea S-400 de fabricación rusa. Por último, pero no menos importante, el sitio de noticias israelí News1 publicó un artículo sobre los planes de Arabia Saudita para desarrollar capacidades de fabricación de armas nucleares posiblemente con la ayuda de Pakistán o Israel.

Estas historias apuntan a las intensas presiones internas y externas a las que Arabia Saudita se enfrenta, incluso con la reciente alza en los precios del petróleo. La remodelación del gabinete es una prueba más del intento de Mohammed para ganar la lealtad de la burocracia de Arabia. Las primeras salvas en esta campaña estaban dirigidas a los ciudadanos sauditas militares y ricos – dos grupos que podrían haber sido focos de disidencia contra el príncipe. Ahora Mohammed está convirtiendo a algunos de los ministerios que serán responsables de la aplicación de las reformas sobre la que se juega su vida y el futuro de su país.

Mohammed ha logrado instalar individuos leales a él en muchos niveles de la estructura política, militar y religiosa de Arabia Saudita, y lo más sorprendente es que lo ha hecho sin crear una holgura significativa contra su gobierno. Tal vez sus oponentes están esperando el momento oportuno, o tal vez hay un consenso dentro de la élite gobernante sobre la dirección que el país debe tomar. Mohammed no está de ninguna manera fuera de peligro – su posición sigue siendo muy precaria – pero cada paso que da le permite consolidar su autoridad aún más. Se necesitará toda la ayuda que pueda conseguir en su intento de transformar la Arabia Saudita de un petroestado tribal a una nación madura del siglo XXI.

El informe de Le Monde sobre la amenaza de atacar a Qatar no es tan alentador. El año pasado, Arabia Saudita inició un asalto diplomático coordinado contra de Doha porque estaba acogiendo a los principales rivales de Riad, Irán y Turquía. Riad no tenía ninguna intención de permitir que Qatar se convierta en una quinta columna en el Golfo, que en opinión de Arabia Saudita es su esfera de influencia. Así que Arabia Saudita y sus aliados, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Egipto y Yemen, para iniciaron un plan para aislar Qatar económica y financieramente.

Pero el plan fracasó. Qatar no se doblegó, Al-Jazeera no se cerró, y los EE.UU no detuvo el uso de Qatar como sede para el Comando Central de Estados Unidos. De hecho, la economía de Qatar se hizo más fuerte después que el choque inicial se disipó.  La relación de Qatar con Turquía se ha profundizado, incluso hasta el punto de permitir a Turquía establecer una base naval en el país. 

Qatar tampoco ha dejado de tratar con Irán sobre una base pragmática tras la restauración de relaciones diplomáticas con Teherán dos meses después del intento fallido de Arabia Saudita para poner a Doha de rodillas. De hecho, la estrategia de Arabia en realidad demostró una debilidad fundamental, no su fuerza.

Si el informe de Le Monde es cierto, Arabia Saudita está presionando una vez más. Si Qatar adquiere el sistema de misiles ruso S-400, ello podría en peligro la ventaja militar real de Arabia Saudita sobre sus vecinos, su poder aéreo formidable construido a través de años de adquisiciones de material militar de Estados Unidos.

Arabia Saudita ya ha visto lo que la participación de Rusia en el Medio Oriente puede significar para sus intereses. La intervención de Moscú en Siria es la razón principal por la que el régimen de Bashar Assad ha sobrevivido, estropeando las esperanzas tanto de Arabia como de Turquía en su afán de reemplazar a Assad por un líder sunita. Arabia Saudita no quiere que Rusia apuntale otro régimen hostil en el Medio Oriente, sobre todo, no uno con el que Arabia Saudita comparte una frontera.

Pero Arabia Saudita está jugando un juego peligroso, uno que puede no ser capaz de ganar. Por un lado, Riad no puede actuar mucho más débil de lo que ya lo hace cuando se trata de Qatar. Pero seguir amenazando a Qatar sería peligroso porque Riad podría encontrarse avivando aún más las tensiones con Irán, e incluso obligando a Turquía – que ya tiene una base militar en Qatar además de la base naval que se acordó – a que se oponga frontalmente a los movimientos saudíes.

Carrera por las armas nucleares

Los medios israelíes informan que Arabia Saudita puede conseguir armas nucleares si se hace evidente que Irán ha hecho lo mismo, aunque esas apreciaciones se basan principalmente en conjeturas e inferencias. No hay evidencia de que Pakistán esté almacenando bombas nucleares para transferir a Arabia Saudita.

Por otra parte, el que Israel podiera estar transfiriendo información nuclear a Arabia Saudí no se basa en pruebas, sino en lo que el autor describe como una “hipótesis razonable” en base a los intereses de Israel para cultivar lazos más cercanos a Arabia Saudita.

El canciller de Arabia Saudita dijo a CNN en mayo que el país sería absolutamente libre de perseguir un programa de armas nucleares si Irán decide reiniciar su propio programa después de la retirada de EE.UU  del acuerdo nuclear. Y puesto que la mayoría de los indicios sugieren que Irán nunca tuvo la intención de abandonar completamente su programa de armas nucleares en el largo plazo, incluso si estuvo dispuesto a suspender el enriquecimiento de uranio en el corto plazo, una carrera nuclear entre las grandes potencias de Oriente Medio no es una cuestión de si o no, sino de cuándo.

En otras palabras, aunque no podemos confirmar la veracidad del informe israelí, tampoco podemos encontrar muy errada la lógica subyacente de su predicción.

Comparta con sus amigos